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29 ago 2015

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz - 04


86
UN REGALO PARA 
EL DOS DE AGOSTO

1. Conocer la pasión dominante.− 2. Medios para conocerla.− 3. En el conocimiento propio está la solidez espiritual.

Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo
1 julio 1912

Mis muy queridas hijas en Dios nuestro Señor:
Esta la escribo para despedirme de Sus Caridades hasta que pase el 2 de agosto, porque tengo que ocuparme de las otras casas.

1. Como todas desean obsequiarme para ese día, les voy a decir cómo han de preparar el regalo y el de más gusto para mí. Y es, en la linda batea del conocimiento propio poner vuestra manera de ser y desprenderse de ella tan completamente que nunca más vuelvan a tomarla; si no hacer un cambio: a mí me regalan la suya para yo presentársela a nuestro Señor, y Sus Caridades toman la del Instituto.
Y pueden preparar este regalo estudiando en la presencia de Dios cuál es su pasión dominante, porque ésta es la que sostiene nuestra manera de ser. Y les será muy fácil conocerla por las faltas diarias y frecuentes, por el testimonio de su conciencia que les dirá: Esas faltas nacen del árbol de esa pasión que ha echado raíces en tu interior.
Si de veras queremos conocer la pasión que nos domina y se lo pedimos a Dios, la conoceremos con la ayuda de su gracia, y entonces nuestra enmienda sería positiva. Porque lo que nos suele pasar es que no sabemos cuál es la pasión dominante y no destruimos el mayor de nuestros enemigos; nos vamos a los otros y se nos queda ése sin tocarlo en nuestros propósitos. O más bien dicho, en los Ejercicios y días de retiro cortamos ramas, pero dejamos el tronco y muy pronto vuelven a retoñar las malas hierbas.
Cuando demos con ese enemigo tenemos que tener mucho cuidado, porque es como los gatos, se ha aficionado tanto a nosotras que lo echamos por una puerta y se entra por otra. Y deben estar muy avisadas para no darle entrada, aunque venga disfrazado tomando distintas formas; pero nacen de lo mismo, de las faltas de la pasión dominante.

2. Si como espero de la que les escribí después de mi enfermedad, se han afirmado más en su vocación, se han unido más a su Instituto, a las Superioras y Hermanas: no queriendo otro alimento para su alma que el que le condimenta la santa Regla; ni otra savia para crecer en las virtudes, que como flores espirituales se esparza su aroma en toda la Compañía, que la savia de la humillación como el más bello distintivo de la Hermana de la Cruz. Si no queremos más que eso y hemos sacado ese fruto de aquella carta, entonces no hay duda podrán presentarme el regalo.
Pues la que tiene verdadera vocación, además de los medios que les he indicado tiene otros medios muy eficaces para conocer su pasión dominante, como es: la caridad espiritual, que las Hermanas nos conocen más que nosotras mismas; las amonestaciones y advertencias de la Superiora, de las que están de mayor en los oficios; hasta las quejas de los seglares y las alabanzas nos sirven para conocernos. Y cuando se tiene vocación, como lo que se desea es perfeccionarse, de estos medios que hay en la religión se aprovechan para ponerlos en práctica.

3. Para consuelo de Sus Caridades les digo, que no está tanto la perfección en no cometer faltas como en conocerlas. Porque está tan unida nuestra naturaleza al espíritu y somos tan débiles, aunque practiquemos la virtud con gusto; pero como todas tienen distintas manifestaciones, cuando no es una cosa faltamos a otra, que por eso se suele decir : «No hay virtud sin defecto»; y no es que está en la virtud sino en quienes la practican. Pero si al cometer la falta la reconoce y la repara, se dice es un alma sólida. Pero si no la conoce y se justifica, y quiere que aquel defecto pase por virtud, se dice es un alma buena, pero no tiene solidez porque no se conoce y no repara las faltas.
Está probado que sólo en el conocimiento propio está el adelanto en la vida espiritual.
Mucho las quiere y bendice en los Sagrados Corazones, vuestra pobre Madre


Sor Ángela


10 jul 2015

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz - 03

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz 03




84
EFECTOS DEL AMOR DE DIOS

1. Primero, fervor para todo lo espiritual.− 2. Segundo, conocimiento propio.− 3. Tercero, celo por la salvación de las almas.− 4. Otros efectos del amor de Dios.

Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo

3 julio 1911

1. Aprovecho este papel para ponerles lo que a todas les estoy escribiendo como preparación para el día 2, aniversario de la fundación del Instituto; y es que siempre les estoy hablando del amor propio, y ésta quiero sea del amor de Dios y de los efectos que causa en el alma. Cuando se tiene, aunque no sea mucho pero alguno, y se trabaja para tener más, los efectos son maravillosos.
El alma se enfervoriza y cumple con sus deberes sin que le cueste trabajo; se abraza gustosa con la contradicción y abnegación, creyendo que es nada de particular para el hambre que siente de tener que ofrecerle al que tanto ama y desea agradarle. Para la que ama no hay cruces, todo es felicidad y alegría porque no conoce las contras, para ella todo son ventajas y bienestar; y esto le pasa hasta en los momentos de más sufrimientos.

2. Segundo efecto es, que está tan penetrada de su nada, que goza en que la desprecien y la rebajen. Y nunca se da por ofendida por nada de lo que le digan, porque le parece tienen mucha razón para decírselo; pues es fruto del amor a Dios el conocimiento propio, y conociéndose es muy corriente que vean todavía más imperfecciones de las que advierten.

3. Tercer efecto es el celo por la salvación de las almas, poniendo todos los medios para ganarlas para Dios: pensando, inventando y discurriendo cuanto esté de su parte para hacerle la virtud amable, y abrazándose con lo penoso con tal que ellos no tengan que mortificarse. Y todo esto hecho con mucha pureza de intención, no buscándose a sí mismas sino la mayor gloria de Dios.

4. No he hecho más que indicar algunos de los efectos que produce en el alma el amor de Dios, que si descendiera a todos sería interminable; como si dijera la exactitud en los actos de piedad y los transportes de amor que siente el alma tocada de este resorte, y el fervor sólido de que están llenas y lo comunican a las demás. Pero Sus Caridades estudiarlo en la presencia de Dios, para que lo que yo no he tocado lo puedan comprender y poner en práctica, para que se convierta nuestra vida en un festín continuado.

Quería haber escrito una carta muy bien escrita, he mudado la pluma, y viendo que está en mi mano y no en la pluma lo he dejado como nuestro Señor ha querido que salga; lo que deseo es que se aprovechen.
Y mucho las quiere y bendice en los Sagrados Corazones, vuestra pobre Madre

Sor Ángela


6 jun 2015

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz - 02

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz 02


90
LA CARIDAD DE COMUNIDAD
1. Beneficios y méritos de vivir en comunidad.− 2. Qué es una comunidad perfecta que tiene vida.− 3. Responsabilidad de la que interrumpe la unión de la comunidad.− 4. En qué consiste la caridad de comunidad.− 5. Todas son miembros de un mismo cuerpo.− 6. «En la caridad está la felicidad».− 7. Todo lo que puede una comunidad unida.− 8. La caridad de unión con Dios.− 9. «Nada me separará del amor a mi Dios y al de mis Hermanas».

Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo

1 febrero 1923
Mis muy queridas hijas en Dios nuestro Señor:
Como tengo este ratito desocupado quiero ponerle unas letritas a la comunidad, para que vean lo que me acuerdo de todas y cada una en particular.

1. Beneficios y méritos de vivir en comunidad
No pueden figurarse el deseo que siento, que todas nos aprovechemos de los beneficios que nos concede nuestro Señor a todas las almas que vivimos en comunidad, y las ganancias de los fondos que se reúnen de lo que cada una trabaja y después participan todas. Unas trabajan en los pobres, otras en las niñas, otras en la limosna, otras cocina, lavado; en fin, en los varios oficios que abarcan los Institutos. Y para desempeñarlos, en unos tienen que practicar la paciencia, en otros la humildad, la caridad en los más; resulta que entre todas no se pasa un día que no se practiquen todas las virtudes.

La religiosa tiene su mérito personal por lo que ha puesto de su parte y los esfuerzos que, ayudada de la gracia de Dios, se hayan realizado. Pero además, por ser religiosa, tiene el mérito de no ser una obra independiente, sino sobrenatural y hecha por obediencia. Y este doble mérito queda en fondo y es del que participan todos los miembros; porque cada una en su casa hubiera hecho una cosa sola como cristiana, pero no con el mérito por estar ligada y religada por la obediencia. 

Ya ven las ventajas y ganancias espirituales de la vida religiosa, que en algunos días por pereza o porque estamos destempladas o disipadas no ganamos nada personalmente; si no fuéramos religiosas seria un día perdido. Pero nuestro Señor permite, que ese día la comunidad haya estado fervorosa y haya hecho cosas muy meritorias; y como todas participamos de estas ganancias, ese día también gana la que por ella todo lo había perdido.

Veo esta doctrina tan hermosa y consoladora que no me canso de alabarla, a fin de que todas nos penetremos de estos beneficios, le demos gracias a Dios que nos ha traído a la religión y la pongamos en práctica.

2. Qué es una comunidad perfecta que tiene vida
Pero para que podamos participar de estos bienes, es preciso haya verdadera comunidad. Que sea una comunidad perfecta, que tenga vida; quiere decir, que los miembros estén unidos entre si y después todos unidos a la cabeza, como pasa con el cuerpo humano. ¿Cuándo tiene vida? Cuando están los miembros buenos y sanos desempeñando su oficio y unidos a la cabeza.

Si los miembros se separan de la cabeza es un cuerpo muerto, no hay comunidad; y aunque estos miembros estén unidos entre si, si no lo están a la cabeza, no hay vida. Tampoco basta para que haya comunidad, que estén unidos a la cabeza, pero que ellos entre sí vaya cada uno por  su lado y entre ellos no haya unión. Tampoco es perfecta esa comunidad.

Tienen los miembros que estar muy unidos y sostenidos por la cabeza. Éstas son las comunidades perfectas y las que Dios bendice porque le son muy agradables.

3. Responsabilidad de la que interrumpe la unión de la comunidad
Lo que perdemos muchas veces por tonterías, cosas que no tienen importancia que, con un poco de sufrimiento y disimulo, podían muy bien haber pasado; y por no querer hacernos una poquita de violencia, perdemos este bien y se lo hacemos perder a la comunidad, porque interrumpimos la unión que es la vida de la comunidad y con lo que se reúnen fondos.

Nos olvidamos del grande deber que tiene toda religiosa de practicar la caridad; y ésta es la que siempre se está aconsejando, ya facilitando su práctica de una manera ya de la otra.

4. En qué consiste la caridad de comunidad
En estos Ejercidos hemos visto con claridad lo que es la caridad de comunidad: la caridad de felicidad y de unión con Dios. A ver si Dios quiere que la amemos tanto, que la empecemos a practicar con la perfección que Dios nos pide.

Caridad de comunidad es estar todas muy unidas con los lazos del amor de Dios y fraternos, como hermanas y miembros de un mismo cuerpo: Haciéndose cargo del carácter, de la manera de ser de cada una, para llevarlas con dulzura y quitándole todas las ocasiones de faltar. Teniendo en cuenta que naturalmente unas son más activas y otras más pasivas; sin que se mire como virtud la actividad de unas, ni como defecto el que otras no puedan romper tanto trabajo. Con esta caridad se evitan apreciaciones que rebajan a unas y ensalzan a otras equivocadamente y faltando a la caridad, creyendo virtud lo que a cada una le gusta. También es caridad de comunidad enseñar unas a otras lo que saben, para que ninguna sea sola y no se queden escondidos los fondos de la comunidad.

También, que no se mire ningún oficio bajo ni alto, todos son necesarios para que funcione el cuerpo con regularidad; de lo contrario, no marcharía.

5. Todas son miembros de un mismo cuerpo
Es la principal caridad de comunidad (que] no quiera ninguna ser sola y observarlo todo; ésta, si hay alguna así, le corta la cabeza a la comunidad. Cada una debe conformarse con desempeñar bien su oficio y el prestigio que éste le dé, y no querer gozar del de todas las demás. Como en el cuerpo, porque el pie corra mucho y haga buenos servicios no se disgusta la mano, ni él se encuentra humillado; porque la mano escriba mucho, no se disgustan ni la cabeza ni los pies, ninguno de los miembros se encuentra humillado. Mucho menos la persona que dice: Gracias a Dios que tengo pies para correr; manos para trabajar en todo, en escribir, coser, lavar, planchar; y cabeza para discurrir.

Cuando hay caridad de comunidad da ese resultado: Todas van a una ayudándose cada una en lo que puede, sin querer ser el número uno. Y entonces es cuando se puede decir: Hay buenas enfermeras que corren y vuelan buscando enfermos y almas que salvar; y buenas maestras que educan cristianamente y enseñan la honradez; y buenas cocineras que condimentan muy bien los potajes y verduras y toda clase de guisos. Y gracias a Dios que hay buenas lavanderas, blanqueadoras, y tenemos de todo. Y lo mejor, gozándose todas y cada una en el trabajo que hacen las demás.


6. «En la caridad está la felicidad»
Estas comunidades son las que imitan a los ángeles y bienaventurados. Y por eso les digo muchas veces: en la caridad está la felicidad.

Y es verdad. Esa unión, el pensar todas igual por virtud y por sujetarse a la Regla, sin que haya ni un sí ni un no, teniendo todas el mismo parecer; cuando una está contenta las demás lo están, las penas y las alegrías son comunes, no hay quejas ni murmuraciones. Todas satisfechas viendo en todo la voluntad de Dios.

Llevando las cargas las unas para aliviar a las otras; y ninguna creyendo que en vida de comunidad es carga el ayudarse mutuamente, sino que es felicidad que da la caridad cuando se practica con tan buena voluntad para agradar a Dios.

7. Todo lo que puede una comunidad unida
Y como la unión manda fuerza, cuánto puede una comunidad que practica estas virtudes.

Le ponen la puntería al amor propio porque se avergüenzan de resentirse de lo que las demás no se resienten, y dar importancia a lo que las demás miran como cosa mezquina tratándose de religiosas. Y por los ejemplos de unas y otras sale victorioso el amor de Dios y el fraterno, y derrotado el pícaro amor propio.

Le ponen bandera negra al espíritu del mundo, que con sus ilusiones quiere separarnos de nuestras prácticas introduciendo la discordia con los precisos, bonito y elegante. Y sale la unión fraterna: Eso no, no es nuestro; lo antiguo.

Y así la comunidad va venciendo todos los enemigos que. le hacen guerra, desaparecen las prevenciones, y todo lo imperfecto se va combatiendo sin interrumpir la felicidad.

8. La caridad de unión con Dios
Ya ven, queridas bijas, la dicha de contribuir a esta verdadera felicidad que se disfruta en una comunidad observante y [en la] que reina la caridad: Es la mayor felicidad que hay en la tierra.

Con la caridad de comunidad y la caridad de felicidad viene la de unión con Dios. Como todas van a una, no buscándose a sí mismas sino la mayor gloria de Dios: a ver la que más almas gana, a ver la que más puede sufrir para ofrecerlo al Dueño de su alma, no las detiene nada. Aprovechan el tiempo porque viven la vida sobrenatural; no tienen que preguntar ni enterarse más que de lo esencial; se multiplican como palomas volando de una parte a otra para hacer el bien. Y como sus miradas están fijas en Dios y todas en este punto, y no hay en las comunidades que no se buscan a sí mismas más que ese punto de vista: Dios y por Dios el prójimo, y todas animadas de lo mismo, se puede decir lo que ha hecho la caridad: Todas se han convertido en una sola y ésta unidas a Dios. «Nada me separará del amor a mi Dios y al de mis Hermanas».

9. «Nada me separará del amor a mi Dios y al de mis Hermanas»
Y nada puede separarlas de su Dueño; están como si fueran de piedra, que no puede atravesar en ellas ni el cuchillo de las pasiones, ni las balas con que el enemigo quiere asaltarlas. Se ríen y burlan, y más se estrechan entre si contando en recreación las ganancias del día, y apretando los nudos con los que más y más se unen a Dios.

Y en medio de esta caridad de comunidad y de felicidad dicen: «¿Quién me separará del amor de Dios? Ni la hambre ni la sed, ni la pobreza ni la riqueza, ni el padecer ni el sufrir; nada, ni la muerte.
Y ¿quién me separará del amor fraterno? Ni la envidia, ni las injurias, ni las burlas, ni las persecuciones, ni las mayores humillaciones. Nada me separará del amor a mi Dios ni al de mis Hermanas, que las amo por Dios, en Dios y para Dios».

Se pierde, queridas hijas, se pierde una hablando de la caridad. Son tan hermosos estos horizontes, que no sé cómo todavía hay religiosas que no pongan los medios para practicarla.
Mucho las quiere y bendice en los Sagrados Corazones, vuestra pobre Madre

Sor Ángela

22 may 2015

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz - 01 - Mayo




Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz

91
UN REGALO PARA LA VIRGEN
EN EL MES DE MAYO
1. Lo mejor para obsequiarla es la dulzura.
2. Efectos de esta virtud en la comunidad y en los demás prójimos.
3. A cambio, la Santísima Virgen nos da vida sobrenatural para vencer los enemigos.
4. Trabajar sin cansarse para ganar muchas almas.
5. Grandeza de nuestra misión.

Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo
30 abril 1923

Mis muy queridas hijas en Dios nuestro Señor:
1. Como vamos a entrar en el hermoso mes de las flores que con su perfume embalsaman el ambiente, y también está dedicado a nuestra buenísima Madre, debemos darle algo más de lo diario; porque aunque es tan rica que tiene de todo y ella siempre nos está dando, pero a las madres les gusta mucho que sus hijas las obsequien con alguna cosa de su agrado.
Y ¿qué será de su gusto? Porque lo que se desea cuando se regala es atinar, y a mí se me ha venido es la dulzura, porque los dulces son muy bien recibidos lo mismo en los pobres que en los ricos; aunque sea un rey lo agradece viendo en su mesa la expresión del agradecimiento de sus favorecidos.
Pues no hay duda que la dulzura es muy a propósito para obsequiarla, porque la dulzura nace de la mansedumbre, y tanto una como otra nacen de la humildad. Y como es la Reina de esta virtud le gusta mucho verla practicada por sus hijas; y por los buenos resultados que da, lo mismo en la comunidad que en los demás prójimos.

2. En la comunidad, cuando reina la dulzura en la mayoría y unas a otras se estimulan a practicarla, es para ver la paz y la tranquilidad, porque cuando se derrama dulzura se ablandan los corazones más duros. Y cuando con mucha amabilidad se excusan o se niegan sintiendo no poderlo remediar, da muy buen resultado y se unen más las voluntades. Y cuando las negativas o excusas son bruscas o desabridas da muy mal resultado, hay desvío y seriedad, y se interrumpe el bienestar de la comunidad.
Esto mismo pasa con los demás prójimos: un buen modo y palabras afectuosas los atrae y los cambia en fervorosos a los que estaban más tibios; pero cuando es lo contrario, los separa del bien y no tan fácilmente se puede sacar nada de ellos.

3. Por la dulzura que le damos a nuestra Santísima Madre, ella nos da vida sobrenatural. Y con esta nueva vida nos revestimos de fortaleza y vencemos los enemigos que pretenden sorpren­dernos preparándonos celadas. Pero no le tememos, le hacemos frente y nuestra buena Madre nos ayuda, y de la lucha salimos victoriosas; y caen derrotados y humillados a nuestros pies el espíritu del mundo y la soberbia y los demás, y el amor propio acoquinado no se atreve a levantar la cabeza.

4. Y después de salir victoriosas, nos ponemos en condiciones para trabajar en los campos que nuestro Señor ha puesto en nuestras manos y hay necesidad de cultivarlos. Y la tierra es buena, la semilla inmejorable, lo que falta es buenos operarios que trabajen sin cansarse, para que no se seque la semilla y se ganen muchas almas que amen a Dios y le sirvan en el tiempo y por toda la eternidad.
Pero, si primero no hacemos lo que quiere nuestra Santísima Madre, cuando nos comunica la vida, que es el aprovechamiento espiritual, no sacaremos fruto, porque lo que no se tiene no se puede dar. Pero siendo fieles a lo que esta buena Madre quiere, qué felicidad en la comunidad que parecerá la imitación de la gloria. Y las Hermanas, ángeles humanos haciendo el oficio que hacen ellos: amarle, servirle y ayudar a los hombres en alcanzarles gracias para ayudarles en lo espiritual.

5. Y ésa es nuestra misión: la propia santificación, para unirnos y más unirnos al Sagrado Corazón y llevar a todos los nuestros a lo mismo. Y gozar en esta vida la dicha de la virtud, dando a nuestra Santísima [Madre] el consuelo de vernos fieles a sus amorosos llamamientos. A la Iglesia, el trabajo de los que continúan la redención siendo buenos operarios. Y al Instituto, la alegría de ver la comunidad edificante. Y todas descansar en los brazos de nuestra dulce Madre por toda la eternidad.
Mucho las quiere y bendice en los Sagrados Corazones, vuestra pobre Madre
Sor Ángela