19 may 2021

Revista Hermanas de la Cruz número 30


Ya se encuentra online la Revista de la Hermanas de la Cruz, número 30, que cubre los meses de mayo a agosto de 2021. ¡Feliz lectura!

EDITORIAL

Estimados lectores:
 
En primer lugar, quisiéramos daros a todos un afectuoso saludo y una calurosa bienvenida a la publicación de un nuevo número de nuestra Revista, en el que hemos puesto nuestra mayor ilusión, ya que estamos inmersos en unas circunstancias muy especiales. Vaya por delante nuestro mayor apoyo y cariño a todos aquellos que hayan perdido algún ser querido en los últimos tiempos.
 
Por primera vez desde el inicio de nuestra publicación hace varias décadas, hemos faltado a nuestras puntuales citas debido a la pandemia del Covid-19. Al principio, con motivo del confinamiento de los meses de marzo, abril y mayo, no pudimos editar el número de Mayo 2020. Posteriormente, la prudencia nos exigía mantener las precauciones necesarias, y ello evitó que viera la luz el siguiente, en Septiembre 2020. Finalmente, la edición de Enero 2021, en pleno auge de la llamada tercera ola de la pandemia, tampoco fue considerado oportuno ponerla en circulación. Es en este momento, una vez transcurrido más de un año desde el inicio del acontecimiento que ha cambiado nuestras vidas, cuando queremos volver a encontrarnos con nuestros lectores y simpatizantes. 

La Revista HERMANAS DE LA CRUZ es para nuestra Comunidad un vínculo con todos vosotros, una expresión del aprecio y la consideración que os tenemos, por lo que deseamos llegue cuanto antes a vuestras manos y volvamos a sentirnos todos un poco más unidos.
 
Estamos viviendo tiempos difíciles. Nuestras vidas nunca se habían visto amenazadas de esta forma, y nuestros hábitos se han visto alterados de manera notable. Todo es confusión, el futuro es muy incierto y no sabemos muy bien qué será de nuestros proyectos de vida. A todos nos ha afectado negativamente, en mayor o menor medida, esta situación. La alerta sanitaria ha afectado directamente a la economía, y muchas personas están sufriendo una situación de gran precariedad: pérdida del trabajo, reducción notable de los ingresos, imposibilidad de acceder a un puesto de trabajo, etc.
 
Sin embargo, es en estas situaciones cuando la Fe cristiana ha de tomar protagonismo. Si la caridad es siempre necesaria, ahora lo es aún más. Si el cariño y el aliento a nuestros semejantes debe estar presente, ahora es más necesario; un gesto de amor, una palabra de comprensión, un rato de charla con quien está sufriendo…. Todos podemos ayudar personalmente desde nuestras modestas posibilidades, y también debemos unirnos formando una comunidad. La comunidad de creyentes es en los momentos duros cuando ha de significarse como grupo, porque ser un grupo implica que nadie se encuentre solo, que ningún miembro se sienta abandonado.
 
Todos hemos sido testigo de personas que se han organizado para ayudar a los demás, unas veces por iniciativa de las Administraciones, y otras veces desde diferentes instituciones, entre las que destaca la Iglesia. Desde el inicio de la pandemia, la Iglesia ha intensificado su presencia en la sociedad, porque, en definitiva, hay muchas personas que están sufriendo mucho y necesitan ayuda. Por eso, debemos mostrarnos todos unidos mientras dure esta emergencia sanitaria y económica, porque esa unión nos hará más resistentes y nos ayudará a superar esta situación.
 
La experiencia del pasado nos dice que por muy difíciles que sean los tiempos siempre existe un futuro. Nuestra Fe nos debe hacer contemplar ese futuro con optimismo, porque sabemos que Dios se encuentra a nuestro lado. Si ahora hacemos las cosas bien, si ayudamos a quien lo necesita, si asignamos bien los recursos de los que disponemos; en definitiva, si obramos con sensatez y justicia, el día en que todo esto termine seremos personas más completas en todos los sentidos. Desde aquí os alentamos a tener esperanza y confianza en el futuro; con la ayuda de Dios nuestro mundo será mejor en todos los sentidos.


Revista Hermanas de la Cruz número 30



21 nov 2020

Los muñecos de Sor Ángela

Las Hermanas de la Cruz de Sevilla piden que se haga saber que nada tienen que ver con los muñecos de Sor Ángela, ya que ellas no los fabrican ni los venden, como una desafortunada voz en Twitter afirma: 

"Me he enterado que las hermanas de la Cruz de Sevilla venden estos muñecos y si podemos ayudarlas... haremos una obra de caridad. Están en Instagram...

Como las noticias en la redes sociales vuelan, han sido cientos de personas las que se han puesto en contacto con esta página web y con el Convento de las Hermanas de la Cruz en Sevilla para interesarse por el tema. Gran parte de quienes lo han hecho desconocen que el convento se encuentra en una situación bastante crítica, y ha tenido que ser medicalizado tras resultar más de 80 hermanas contagiadas por la pandemia que padecemos. Si no han sido capaces de atender a muchas peticiones urgentes de caridad con las que están comprometidas, es obvio que no puedan hacer frente a noticias como estas. 

Por todo ello ruegan y agradecen que se clarifique la noticia, e igualmente que no se contacte con ellas o se visite el convento en relación a esta noticia que comentamos.

NOTICIA EDITADA el 22/11/2020 (IMPORTANTE):

Se ha puesto en contacto con esta web Dña. Mercedes D., que nos ha comunicado la noticia aparecida hoy 22 de noviembre en el DIARIO DE JEREZ con el siguiente -> enlace.

Agradecemos su aportación para clarificar el origen del desafortunado comentario en Twitter, y debe quedar claro, en todo caso, que aunque la venta de estos muñecos se ha destinado a las Hermanas de la Cruz de Jerez, en ningún caso está promovida por la institución de las Hermanas de Cruz. 

Noticia literal aparecida en el DIARIO DE JEREZ con fecha 22 de noviembre de 2020:

Esta historia arranca en 1998, cuando un grupo de amigas de Jerez decide colaborar con el convento de las Hermanas de la Cruz, realizando desde entonces 'Los Muñecos de Sor Ángela' y diversos actos benéficos para recaudar fondos con los que ayudar a las monjas todas las Navidades. Con el permiso de la superiora general de la orden de las hermanitas de la Cruz, el objetivo del grupo de amigas de 'Las muñecas de Sor Ángela' no es otro que "ayudar a las monjas en Navidades, que todos sabemos la necesidad que hay".

Hasta este año "siempre vendíamos los muñecos y hacíamos una merienda en el Hotel Jerez, con una tómbola, pero claro, este año con el confinamiento no podíamos hacer ni la merienda ni la tómbola y ya teníamos muñecos hechos. La hija de una amiga nos recomendó utilizar las redes sociales y decidimos probar temiendo que nos iba a costar, que no íbamos a vender nada".

Dicho y hecho, hace un par de semanas "empezamos un viernes por la noche y al día siguiente, el sábado a las once y media de la noche estábamos vendiendo los últimos muñecos", con 5.000 seguidores en un día (en Instagram 'Los Muñecos de Sor Ángela' va por 9.686 seguidores) y envíos a Santander, Galicia, Oviedo, Aracena, Marbella, Sevilla, Valencia, Huelva o Madrid, entre otras.

Con cada una en su casa y conectadas por teléfono y whatsapp, el grupo de amigas ideó una fórmula para agilizar la venta: se separan por tamaños (unos de 30 euros y otros de 50) y si son duros o blandos, y para que la gente tuviera más fácil identificar el muñeco deseado, cada muñeco llevaba una etiqueta con un número y distintos colores.

Fue un éxito inesperado: "La gente llamaba de toda España, hemos mandado muñecos a todos lados y siguen llamando y siguen preguntando porque hay gente a la que les están llegando ahora los mensajes a través de las redes sociales, y no paran de llamar a ver si hay muñecos, si quedan".

La demanda desbordó las previsiones: "Han pedido entre 300 y 400 muñecos pero no hemos podido atender todas las peticiones, se han vendido los 119 muñecos que teníamos hechos con el confinamiento. Otras veces hemos hecho también carritos, cunas, moisés... De todo, pero este año no ha podido ser. Vimos lo que había hecho cada una en su casa, vestir a los muñecos con la ropa que estaba hecha y nos tiramos al pozo sin saber qué iba a pasar, y gracias Dios ha salido todo muy bien".

Y todo lo recaudado es para las Hermanas de la Cruz, que quede claro "porque hay comentarios malintencionados en redes" sin fundamento que solo buscan hacer daño: "Todo lo que conseguimos es para las monjitas, nosotras no engañamos a nadie".

Después de Navidad, este grupo de amigas compra los muñecos en enero y luego a lo largo de todo el año "cada una hace lo que puede, aquí no hay jefa sino ir todas a una e intentar ayudar a las Hermanas de la Cruz lo máximo posible. Hasta el confinamiento nos reuníamos un par de veces por semana en locales que nos prestan, cascos de bodegas, donde nos dejen; y unas cosen a mano, otras a máquina, hay quien va hilvanando, otras van preparando los muñecos... Era como una cadena, pero este año no lo hemos podido hacer así por el confinamiento".

Pero lo importante es que este año también, pese al coronavirus y al confinamiento, este grupo de amigas de 'Los Muñecos de Sor Ángela' ha logrado su objetivo de colaborar con las Hermanas de la Cruz, lo que es reconfortante: "La verdad es que sí, y ver la sonrisa de las monjas no tiene precio. Eso no tiene precio. Cada vez que vamos allí están todas encantadas, y ahora lo están pasando muy mal en el confinamiento aunque gracias a Dios no ha habido contagios".



25 mar 2020

Un aplauso "pa" sus hijas - Poema de las Hermanas Mensajeras de la Esperanza (Consagradas)

La humilde Comunidad en formación de Hermanas Mensajeras de la Esperanza (consagradas) nos hacen llegar un “aplauso” en este poema inédito, como sencillo y cariñoso homenaje a la labor continua del Instituto de Hermanas de la Cruz, y especialmente en estos momentos tan difíciles y trágicos para el mundo, en los que están siendo ejemplo silencioso de aquello que nos enseñó Jesús en el Evangelio: “Quien pierda su vida por mí, la encontrará”.

Ellas mismas lo dedican así.  Escuchemos sus palmas:

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A Sor Ángela de la Cruz desde el alma, con toda nuestra admiración y agradecimiento a nuestra querida Madre Reyes y a todas y a cada una de las Hermanas de la Cruz:

¡UN APLAUSO “PA” SUS HIJAS!

¡Que Sor Ángela no duerme!
¡Que se entere Andalucía!
¡Que lo sepan en España,
en Italia y Argentina!

Que en silencio y sin ruido,
como siempre y cada día,
con presteza y diligencia
ha dejado su tarima.

Con las manos levantadas
y en el suelo las rodillas
rezando por cada hombre
pasa la noche y el día.

Que por las calles de Ronda
la paró la policía:
- ¿A dónde vas, Madre buena,
pues no has visto las noticias?

- Voy en busca de los pobres,
a los que mi amor no olvida.
- ¿No temes a los contagios?,
quédate en casa tranquila.

- Nunca duerme el corazón
que por Cristo da la vida.
¡No se preocupe, buen hombre,
que llevo la mascarilla!

Dando pasos por el mundo
va Sor Ángela bendita.
Desde todos los rincones:
¡UN APLAUSO “PA” SUS HIJAS!

Autor: Hermanas Mensajeras de la Esperanza -Estepona- (Málaga).
22/03/2020




2 mar 2020

Homilía del Rvdo. D. Salvador Aguilera López el 2 de marzo en Roma

El Rvdo. D. Salvador Aguilera López, Oficial de la Congregación para el Culto Divino y Postulador del Siervo de Dios José Torres Padilla, nos envía copia de la homilía que pronunciará esta tarde del 2 de marzo de 2020 a las 18:30 en la casa de las Hermanas De la Cruz en Roma.

Feliz "dies natalis" de santa Ángela de la Cruz.





Homilía en el «dies natalis»
de santa Ángela de la Cruz

2 de marzo de 2020

Comunidad de la Compañía de la Cruz de Roma


El día 2 de marzo, en el Martirologio Romano encontramos el siguiente elogio: «En Sevilla, en España, santa Ángela de la Cruz Guerrero González, virgen, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó derecho ninguno para sí, sino que lo dejó todo para los pobres, a quienes acostumbraba llamar sus “señores”, sirviéndolos de verdad (1932)».

Bien sabemos queridas Hermanas de esta bendita Compañía y queridos hermanos todos, que hoy conmemoramos el dies natalis de santa Ángela, es decir, el día en el que cerró los ojos a este mundo para abrirlos a la eternidad y ver cara a cara el rostro del Señor Misericordioso al que había servido en nuestros hermanos más pobres. Sin embrago, dada la coincidencia de este día con el tiempo cuaresmal, su celebración litúrgica es el 5 de noviembre, día en el que fue beatificada en Sevilla por el papa san Juan Pablo II (1982).

En este lunes de la semana I de Cuaresma, hemos escuchado las palabras que el Señor pide a Moisés les comunique al pueblo de Israel: «Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo» (Lev 19, 2). Si a imagen de nuestro Padre celestial nos convertimos viviendo en «santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días» (Lc 1, 75), escucharemos un día, de labios de nuestro Señor Jesucristo, las palabras que han sido proclamadas en el Evangelio: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo» (Mt 25, 34).

En Santa Ángela de la Cruz tenemos el testimonio de que este modo de vida contracorriente según el espíritu del mundo, es posible. Conmemorar su diez natalis nos llena de gozo; recordar su vida y solicitar su intercesión es el inicio para tomarnos en serio el mandato del Señor de ser santos. Por eso ahora, brevemente, vamos a acercarnos, sirviéndonos del elogio del Martirologio que acabamos de escuchar, a la vida y la espiritualidad de nuestra querida Santa.

«Santa Ángela de la Cruz». Su nombre define su vida ya que quiere ser ángel. Al igual que un ángel consoló a Jesús mientras oraba en el huerto antes de su pasión, ella quiere consolar al que se encuentra en el “Getsemaní” del sufrimiento, de la soledad o del abandono. Quiere ser un “ángel crucificado”, es decir, un ángel cuyo bastón y brújula en el camino de la vida no sean otros que la cruz en la que estuvo clavada la salvación del mundo, a la cual Sor Ángela estuvo siempre abrazada y crucificada, uniéndose así al sacrificio de Cristo, y bajando de ésta sólo para compartir y repartir el consuelo del Hijo de Dios entre sus hijos más necesitados.

«Fundadora del Instituto de la Compañía de la Cruz». La experiencia del desierto de la Cruz, a la que llegó impulsada por el Espíritu de Dios (cf. Mt 4, 1), la llevó a compartir este preciado tesoro fundando un Instituto en el que, al igual que ella, sus hijas, renunciando al mundo, se crucificaran con Cristo, viviendo en “pobreza, desprendimiento y santa humildad”. Un Instituto en el que, despojadas del hombre viejo y de su anterior modo de vida y revestidas en justicia y santidad verdaderas (cf. Ef 4, 22-24), tuvieran como única y suprema compañía la Santa Cruz.

«No se reservó derecho ninguno para sí...». Vivió, en expresión suya, “expropiada para utilidad pública”, por eso, daba y se daba totalmente, ya que había encontrado las fuentes de la salvación en el Monte Calvario. Quería vivir imitando a ese Cristo Crucificado, casto, pobre y obediente, con la vigilancia del corazón y la moderación de los afectos, haciéndose pobre con los pobres y obedeciendo con pronta ejecución y alegría. Todo ello alimentado por una intensa vida de oración y un total abandono en la Divina Providencia.

«... sino que lo dejó todo para los pobres, a quienes acostumbraba llamar sus señores, sirviéndolos de verdad». Santa Ángela lo dejó todo para sus señores, los pobres, porque había recibido “todo” en Cristo Jesús. Quería saciar el hambre y la sed de sus hermanos desfavorecidos dándoles no sólo el pan y la bebida materiales sino el Cuerpo entregado y la Sangre derramada de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, inmolado en el ara de la Cruz. Su mirada, tras la experiencia en el Calvario, se transfiguró de tal modo que “cristificaba” todo y a todos, transformando cada momento y cada encuentro en una oportunidad para llevar a cabo el mandato del Maestro: «En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40).

Hoy nos unimos a vosotras, queridas Hermanas de la Cruz, en vuestra acción de gracias y, también a la de toda la Iglesia, por el don recibido en santa Ángela de la Cruz. Ojalá muchas jóvenes quieran seguir los pasos de vuestra Santa Madre y de santa María de la Purísima para saciar el hambre y la sed de Jesucristo en los pobres. Contad con nuestra oración y afecto fraternal y enseñadnos con vuestra predicación silenciosa que la ciencia que verdaderamente importa no es la del mundo sino la de la Cruz.

Ruega por nosotros, Santa Ángela de la Cruz, para que, imitando tu vida y tus virtudes y ayudados por tu intercesión, seamos santos como el Señor, nuestro Dios, es santo (cf. Lev 19, 2)


Rvdo. D. Salvador Aguilera López
Oficial de la Congregación para el Culto Divino y
Postulador del Siervo de Dios José Torres Padilla