10 jul 2015

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz - 03

Epistolario personal de Santa Ángela de la Cruz 03




84
EFECTOS DEL AMOR DE DIOS

1. Primero, fervor para todo lo espiritual.− 2. Segundo, conocimiento propio.− 3. Tercero, celo por la salvación de las almas.− 4. Otros efectos del amor de Dios.

Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo

3 julio 1911

1. Aprovecho este papel para ponerles lo que a todas les estoy escribiendo como preparación para el día 2, aniversario de la fundación del Instituto; y es que siempre les estoy hablando del amor propio, y ésta quiero sea del amor de Dios y de los efectos que causa en el alma. Cuando se tiene, aunque no sea mucho pero alguno, y se trabaja para tener más, los efectos son maravillosos.
El alma se enfervoriza y cumple con sus deberes sin que le cueste trabajo; se abraza gustosa con la contradicción y abnegación, creyendo que es nada de particular para el hambre que siente de tener que ofrecerle al que tanto ama y desea agradarle. Para la que ama no hay cruces, todo es felicidad y alegría porque no conoce las contras, para ella todo son ventajas y bienestar; y esto le pasa hasta en los momentos de más sufrimientos.

2. Segundo efecto es, que está tan penetrada de su nada, que goza en que la desprecien y la rebajen. Y nunca se da por ofendida por nada de lo que le digan, porque le parece tienen mucha razón para decírselo; pues es fruto del amor a Dios el conocimiento propio, y conociéndose es muy corriente que vean todavía más imperfecciones de las que advierten.

3. Tercer efecto es el celo por la salvación de las almas, poniendo todos los medios para ganarlas para Dios: pensando, inventando y discurriendo cuanto esté de su parte para hacerle la virtud amable, y abrazándose con lo penoso con tal que ellos no tengan que mortificarse. Y todo esto hecho con mucha pureza de intención, no buscándose a sí mismas sino la mayor gloria de Dios.

4. No he hecho más que indicar algunos de los efectos que produce en el alma el amor de Dios, que si descendiera a todos sería interminable; como si dijera la exactitud en los actos de piedad y los transportes de amor que siente el alma tocada de este resorte, y el fervor sólido de que están llenas y lo comunican a las demás. Pero Sus Caridades estudiarlo en la presencia de Dios, para que lo que yo no he tocado lo puedan comprender y poner en práctica, para que se convierta nuestra vida en un festín continuado.

Quería haber escrito una carta muy bien escrita, he mudado la pluma, y viendo que está en mi mano y no en la pluma lo he dejado como nuestro Señor ha querido que salga; lo que deseo es que se aprovechen.
Y mucho las quiere y bendice en los Sagrados Corazones, vuestra pobre Madre

Sor Ángela


Un tesoro en vasija de barro - 03




UN TESORO EN VASIJA DE BARRO

CARIDAD FRATERNA

“La caridad no acaba nunca” (1Cor 13,8).

La caridad, escribe Sor Ángela, es el barómetro de la santidad. Se trata de una caridad que nace del amor de Dios, que se difunde en nosotros y de nosotros salta a los hermanos. Y que queda defendida cuando el alma crece en el amor al sacrificio.


  • 157 ¡Bendita sea la caridad que tanto agrada a Dios! Esta virtud es enemiga del ocio y no puede ver las necesidades del prójimo sin socorrerlas.
  • 158 Para conservar la paz hay que tener mucha caridad fraterna, y estar dispuesta a sufrir con tal que los demás no sufran, padecer porque los demás no padezcan, sacrificarse por todas, echarlo todo a la mejor parte, creer que todas obran con buena intención y no hacerse malos juicios. Cada una sea el ángel de paz de la comunidad.
  • 159 Me parece que debo no sólo exhortarlas a la práctica de la caridad, sino escribirlo a todas las casas, para que amándola con toda nuestra alma pongamos mucho cuidado en no faltar; y para que avisadas del peligro, andemos con más cuidado para evitar hasta la más pequeña falta en este punto. Pues yo les digo a ustedes, que esta caridad que Dios nos pide es tan fina y delicada, que con la cosa más pequeña se empaña. Y se conoce, cuando se hace un examen escrupuloso sobre ella y vemos aquel gesto, aquella palabra, aquella importancia que nos dimos, aquellas explicaciones que hacemos de ciertas cosas sin necesidad y que todo viene a redundar en perjuicio de nuestros hermanos. Porque yo se lo digo por experiencia: “pocas veces se habla, que poco o mucho no faltemos a la caridad”.  

    Acabo diciendo: Caridad con nuestros prójimos, con nuestros hermanos; caridad en lo grande, caridad en lo pequeño; caridad nacida de la humildad para ver nuestras faltas y las virtudes de los demás. Caridad, que es lo que nos enseña nuestro Dios en el Calvario.
  • 160 Los que poseen una perfecta caridad la manifiestan aún en lo exterior, y de ordinario sus acciones exteriores dan testimonio del estado interior de su alma.
  • 161 No perdamos de vista tan santas lecciones como nos da nuestro Señor en la cruz con las siete palabras que tanto encierran. Muy particularmente, de la primera se desprende la caridad fraterna, porque si para aquellos que lo crucificaron no tuvo más que estas palabras: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”, ¿qué debemos tener para nuestras Hermanas, que si nos dan algo que sufrir todo es verdaderamente involuntario?
  • 162 ¡Qué hermosos son los resultados de la caridad! En una comunidad donde reina esta virtud se puede decir: ¿Falta algo? Y responder: Nada, porque está en ella el espíritu de Dios y sus miembros gozan de la verdadera felicidad, que no está en no sufrir sino en tener su voluntad unida a la de Dios y llevarse bien los hermanos unos con otros.
  • 163 No nos une en la religión los lazos de la familia, porque no somos parientes; no nos une la amistad, porque no nos conocíamos; ni la educación, porque la hemos recibido distinta unas de otras. ¿Qué nos une? La caridad de Cristo.
  • 164 Ámense mucho en Dios y por Dios para que reine en todas la verdadera cari-dad que todo lo sufre, todo lo calla, todo lo echa a la mejor parte, no viendo más que sus faltas y las virtudes en las demás. Y si algunas veces ven algunas faltas y hasta las advierten, pero lo hacen con tanta caridad y buen modo que parecen ángeles; y siempre disculpando, porque en el pecho que hay caridad no entra el que las cosas se puedan hacer con malicia.
  • 165 La caridad no desconfía de la enmienda del prójimo; antes al contrario, trabaja con constancia en la convicción que la gracia de Dios penetra hasta en los corazones más duros.
  • 166 ¡Qué hermosa es la caridad! Con ella nos unimos a Dios, y del mismo modo que es propiedad del fuego iluminar y calentar, así lo es de la caridad el comunicarse.
  • 167 Hacen falta almas humildes y caritativas que todo lo echen a la mejor parte, se unan en caridad para agradar a Dios que es todo caridad, y que sin esta virtud nada sirven las buenas cualidades de que estén adornadas.
  • 168 En todos nuestros hermanos debemos mirar la imagen de Dios venerando en ellos los destellos de la divinidad, excitando en nuestro interior un amor grande y desinteresado que nos haga sacrificarnos gozosas por su bien.
  • 169 Con la caridad se ganan muchas almas, pues no pueden resistir a la fuerza del buen ejemplo de los actos heroicos que practican las almas que la poseen con tanta naturalidad y alegría.
  • 170 Pidamos a nuestro Señor nos ilumine para escuchar su voz que nos dice: Caridad de día y de noche, caridad con los presentes y ausentes, caridad con las cosas pasadas, que no se toquen. Que nuestros labios no se despeguen más que para alabar a Dios y al prójimo.
  • 171 No hay mejor finura ni educación que la que nace de la caridad, porque podemos estar seguros que quien la posee en nada mortifica a su prójimo.
  • 172 Seguid fomentando más y más la caridad fraterna, que es lo más esencial en una comunidad para que adelante cada uno de sus miembros, y también para que en ésta haya paz, orden y bienestar.

    Los medios que les ayudarán mucho para fomentar la caridad fraterna: Primero, pensar bien de cada una de mis Hermanas. Segundo, sentir bien. Tercero, hablar bien. De estas tres cosas resultará que tendré un buen concepto de todas y cada una de ellas. Y teniendo un buen concepto, si mi Hermana comete delante de mí una imperfección, que no puedo disculpar la acción porque en sí es defectuosísima, disculparé la intención.
  • 173 Las personas a quienes nos sentimos poco inclinadas, han de ser cabalmente y con frecuencia, el objeto de nuestra dulzura y caridad.
  • 174 Tener una conciencia delicadísima para evitar las faltas de caridad y hasta lo que se roce con la virtud. Estar prontos para disculpar, para defender al que está ausente, levantar al caído, y lo que no quiero para mí no lo quiero tampoco para mi prójimo.
  • 175 Qué hermoso es ver una comunidad donde no hay ni un sí ni un no, que todas están unidas en un solo lazo: el amor de Dios. Que ninguna porfía y están siempre cediendo, alegrándose de que gane la compañera y ella salga perdiendo, porque se comprende que el perder humanamente, en la religión es ganar.
  • 176 La caridad tolera las faltas del prójimo, no se forma malos juicios, no se ofende porque la desprecien, se alegra de verse despreciada, porque así tienen ocasión de imitar a su buen Dios que por ella murió en el Calvario.
  • 177 ¿Quiero saber cómo estoy en la presencia de Dios? Como estoy en la caridad. Esta virtud es el barómetro de la santidad. Sin caridad, aunque haga milagros, aunque tenga el don de la oración y todos los dones de naturaleza y gracia, si me falta la caridad, la ciencia, talento y demás dotes son vanidad, es nada.
  • 178 Con la caridad reina la más perfecta paz. Animadas de una santa actividad se disputan el trabajo, y unas a otras no hacen más que decirse: Eso para mí, que no tengo qué hacer. Y de estas santas contiendas se aumenta el amor a Dios, el amor inflama nuestras almas y se encuentran con un bienestar inexplicable. Es la caridad, y donde la hay se sienten esos efectos.
  • 179 La caridad nos abre las puertas del cielo, pues nuestro Señor llamó benditos de su Padre a los que la practican.
  • 180 Dichosas las almas que se dedican a la caridad; pues hasta las cosas más pequeñas son recompensadas por Dios sobreabundantemente, en este mundo y en el otro.


28 jun 2015

Madre María de la Purísima será canonizada en Roma el 18 de octubre de 2015


El próximo 18 de octubre se celebrará en Roma la ceremonia de canonización de la beata Madre María Purísima de la Cruz, sexta madre general del instituto fundado por Santa Ángela en Sevilla en 1876. Sólo cuatro años después de su beatificación, que se celebró en 2010 en el Estadio Olímpico y con la excepcional presencia de la Esperanza Macarena, tan unida al instituto, será elevada a los altares esta santa contemporánea, santa por derecho y por convicción de sus hijas, de quienes la conocieron y de los que se encomiendan a ella. 

Así lo ha anunciado el Papa Francisco en el Consistorio al que ha asistido el capuchino fray Alfonso Ramírez Peralbo, postulador general de la Causa de Madre María de la Purísima, que ingresa en el catálogo de los santos por la curación de Francisco José Carretero Díaz, «Carre», armao de la Macarena, milagrosamente curado gracias a su intercesión tras permanecer doce días en coma.

Ha sido el segundo milagro necesario para su exaltación a los altares. El primero, por el que fue declarada beata, se reconoció en la curación de la niña Ana María Rodríguez Casado, de La Palma del Condado (Huelva), que nació con una cardiopatía congénita y sin vena cava inferior. A los 13 meses sufrió una parada cardiorespiratoria y sanó gracias a Madre María de la Purísima. 

La que será oficializada nueva santa del Instituto de la Cruz, María Isabel Salvat Romero en el siglo, nacida en 1926 en Madrid en el seno de una familia acomodada, ingresó con 18 años en 1944 como postulante en las Hermanas de la Cruz. Un año después vistió por primera vez el hábito y tomó el nombre con el que vivió el resto de su vida. Madre María de la Purísima de la Cruz hizo los votos perpetuos en 1952. Desde 1977 hasta su fallecimiento en 1998 fue madre general. Sus restos mortales permanecen en la Casa Madre, en la cripta que ocupó Santa Ángela durante cincuenta años.

Fuente: ABC

6 jun 2015

Un tesoro en vasija de barro - 02


UN TESORO EN VASIJA DE BARRO

CORAZON DE JESUS

"Fuente de vida y de santidad" (Letanías).

Estos pensamientos de Sor Ángela han nacido de su identificación con Cristo crucificado, y que por tanto, lo podemos ver como brotado del Corazón mismo de Cristo abierto por la lanza del soldado.

  • 205 El Corazón de Jesús es nuestra fortaleza y en él encontramos la ayuda para perseverar en buen espíritu. Es tan misericordioso que está deseando que le busquemos para colmarnos de todos sus bienes espirituales, y es una lástima que por tener alguna pereza, no nos echemos en sus brazos para participar de su amor.
  • 206 Aprovechad este santo tiempo en que la Iglesia celebra la fiesta del adorable Corazón de Jesús, y acudid a él por el remedio de vuestras necesidades, la medicina de vuestros males y por todo lo que os haga falta; que, como es infinito en toda clase de bienes, os concederá cuanto le pidáis con humildad y confianza.
  • 207 Vamos a escondernos en su Sagrado Corazón y a olvidarnos de todo cuanto existe, y hasta de nosotras mismas para consolarle.
  • 208 Debemos hacer cuanto podamos por imitar al Corazón de Jesús en las virtudes que nos enseña, muy principalmente en la mansedumbre tan propia y necesaria para la vida religiosa. Con ella se está en paz con todos y se edifica también a los seglares, que cuando ven a una religiosa con mal genio reciben muy mala impresión.
  • 209 En el Corazón de Jesús encuentro mi paz, mi tranquilidad, mi consuelo y mi alegría.
  • 210 El mes del Corazón de Jesús no es otra cosa que el mes del amor. Amor a nuestro Dios con todas las veras de nuestra alma; siempre, en toda hora y momento e incondicionalmente, para que haga de nosotros lo que sea su santa voluntad. Y ¿cómo probaremos que amamos a Dios? Haciéndolo práctico con el amor fraterno.
  • 211 El bajar en lo terreno, es subir con facilidad al Corazón de Jesús.
  • 212 Qué bueno es seguir paso a paso hasta el Calvario, acompañando al Corazón de nuestro divino Maestro, poniendo nuestros pies en sus santas pisadas para no sentir las amarguras de la vida.
  • 213 ¿Qué es el Corazón de Jesús más que amor? Y eso quiere de sus almas  escogidas, mucho amor; que aprendamos a amar y a sacrificarnos como El amó y se sacrificó por el hombre. Así quiere que nos amemos los unos a los otros.
  • 214 Consolemos al divino Corazón de Jesús siendo lo más fieles que podamos, e in indemnizarle de tantas almas como le ofenden. Y para esto tened mucho cuidado de estudiar vuestro interior, para que en seguida que asomen los defectos arrancarlos, y no dejar crecer los que tiendan a dividir nuestro corazón entre Dios y las criaturas.
  • 215 Llama el Señor a la santidad y nos pone a nuestra vista su amor. Y amor es su divino Corazón, latiendo sin descanso por el hombre justo para que persevere y por el pecador para que se convierta.
  • 216 Todo está en orar, en llamar a las puertas del Corazón de Dios hasta que nos oiga. Pedid remedie las necesidades de su alma, que les conceda la gracia de saber amarle y servirle no a vuestro gusto, sino al suyo.
  • 217 Maestro de divinas enseñanzas, hazme verdadera discípula de tu divino Corazón.
  • 218 La Iglesia nos lleva de la mano a los pastos saludables de los ejemplos de nuestro Señor. Principalmente en este mes debemos estudiar en la escuela de su divino Corazón para aprender las virtudes que nos enseña: una muy necesaria es el ser mansas y humildes de corazón. Para vivir en comunidad ya saben cuánta falta hace, para estar en paz con todas y no darles mal ejemplo.
  • 219 El espíritu de contrición nos debe mover para tributar culto al Corazón adorable de nuestro Dios y hombre verdadero; para que admita la reparación que, según nuestras pocas fuerzas le ofrecemos, no sólo por nuestras culpas sino por todas las que se han cometido.
  • 220 No clavar más espinas en el Corazón de Jesús con vuestras dudas. Empezad con fortaleza, que El os ayudará a manteneros firmes al pie de la cruz como soldados verdaderos de Cristo, que no quieren más que la gloria de su divino Capitán, olvidándose de sí mismas.
  • 221 En el Corazón de Jesús encontramos el maestro que nos enseña todas las virtudes; el médico que sana nuestras enfermedades espirituales; la fortaleza para vencer todas las dificultades que se presentan en la vida, ya sean en el orden espiritual o corporal. Por eso nos dice en varias ocasiones: "Venid a mí todos los que estáis cargados, que Yo os aliviaré".
  • 222 Eres, Sagrado Corazón, vida de mi vida, alegría de mi alma, delicia de mi ser y regocijo continuado de mi existencia.
  • 223 Entrando en la llaga del divino Costado, el alma aprende toda clase de virtudes, muy particularmente a llorar sus pecados.
  • 224 En la escuela del divino Corazón, se aprende toda la perfección de la vida religiosa; siendo la primera lección la humildad. Aprovechémonos y empecemos a desmenuzar estas verdades enseñadas con el ejemplo de tan sabio Maestro; y sacudiendo las exigencias de nuestra naturaleza, llegaremos pronto a ser verdaderas discípulas del que derramó hasta la última gota de su sangre por nosotras.
  • 225 Los días que vivamos procurad que sean llenos de Dios y vacíos de amor propio. Pidamos que si éste es nuestro último año, nos coja en un momento en que le  agrademos, muriendo en su amor y descansando en su Sagrado Corazón.
  • 226 ¡Oh Corazón Sagrado!, como nada encontramos en nosotras digno de reparación y desagravio por todas las ofensas, te ofrecemos todas las Misas que se han celebrado y han de ofrecerse hasta el fin del mundo. Te ofrecemos también el Corazón Inmaculado de nuestra Santísima Madre María, para que con su pureza celestial repare nuestros fraudes.