29 ago. 2015

Un tesoro en vasija de barro - 04


AGRADECIMIENTO

“Entonaré un Salmo con el arpa de diez cuerdas” 
(Ps 143,9).

Sor Ángela, agradecida por naturaleza de mujer sencilla, no podía hacer a sus hijas ásperas, sino agradables, gratas, agradecidas siempre. Agradeciendo los bienes proclama el origen de donde proceden. Sólo así se reciben los beneficios como “limosna inmerecida”.

23 Cuántas gracias tenemos que dar a Dios por el inmenso beneficio de habernos hecho cristianas y habernos perdonado el pecado original, y haber-nos infundido las tres virtudes teologales de la fe, esperanza y caridad.
24  Dios mío, tú me has amado desde toda la eternidad; yo quiero agradecértelo con intensidad.
25 Siempre que por necesidad hacemos uso de algunas de las cosas criadas con tanta misericordia por nuestro buen Dios, debemos darle gracias, alabarlo y bendecirlo, y recurrir a todas las criaturas para que nos ayuden a ser agradecidas por tantos beneficios, pues por nosotros solos no podemos.
26  Cuando está expuesto el Santísimo Sacramento y podemos comunicar con El como hijo con su padre, debemos agradecer a nuestro Señor el haber instituido este adorable Sacramento; ¿porque, quién tiene a su Dios tan cerca como los cristianos? ¡Bendita mil veces sea su infinita bondad!
27 ¡Oh dichoso llamamiento, oh predilección de mi Dios para conmigo!, debe decir mi alma agradecida al ver este beneficio de un Dios para con ella, ¿qué es lo que tú has visto en mí para honrarme con una vocación tan hermosa, donde en un solo ramo puedo reunir todas las clases de flores de las más excelentes virtudes?
28 Sed muy de Dios, recibidlo todo como un beneficio, y por lo tanto hasta lo que nos aflige y humilla con acción de gracias; porque aunque al pronto no veamos más que lo que apena, pero sabemos que todo lo permite Dios porque nos conviene.
29 ¡Ay!, si supiéramos aprovecharnos de tantos medios como el mucho amor que Dios nos tiene nos presenta; si fuéramos agradecidas al tesoro inestimable de tantos beneficios como son las contradicciones y cosas que nos mortifican. Vamos a ser agradecidas a nuestro Dios, que mira y quiere más nuestra propia santificación que nosotros mismos.
30 Recibamos con agradecimiento lo que el Señor nos envíe y aunque la naturaleza llore y se apene, que esté el espíritu tranquilo, resignado y hasta alegre con nuestro buen Dios.
31 Sed muy agradecidas a nuestro Dios, que no quiere otra demostración más que nuestro amor, y mientras más agradecimiento más amor nos pide.
32 Nuestro Señor nos ha concedido un Ángel de Guarda que por nosotros vela, que nos aparta del mal y nos ayuda a inclinarnos al bien. ¡Qué agradecidas debemos ser a este fiel compañero dándole gracias a Dios por este beneficio!
33 Gracias a Dios que somos religiosas y que somos pobres, y que en algo nos podemos igualar con ellos que son las almas más queridas de Dios.
34 Estoy pensando con qué sentimiento nos despediremos del pasado año y saludaremos al 86. Y en seguida se me viene que con agradecimiento por lo pasado, por lo presente y por lo que nos espera en lo venidero. Un santo agradecimiento que nos haga trabajar eficazmente en nuestra santificación; un agradecimiento doloroso que nos haga llorar amargamente nuestras faltas. En fin, agradecimiento amoroso que nos haga entregarnos de corazón con todos sus afectos.
35 ¿Por qué no ser agradecidas a Dios cuando nos hace algún beneficio? ¿Por qué privar a nuestra alma de conocer lo que Dios hace con ella, aunque sea una miserable pecadora, para despertar más y más la gratitud y el deseo de serle fiel? Esto no sólo no se opone a la humildad, sino que es conveniente.
36 Nuestro Señor, para el hombre ha creado plantas, flores, animales, pájaros y peces; unos sirven para recreo, otros para trabajar y otros para sustento. Si con agradecimiento se hace buen uso de estos beneficios nos sirven para bien; si por el contrario abusamos y no lo enderezamos al único fin para que han sido creados, nos perjudicamos en el espíritu.
37 Son tantos los beneficios que diariamente recibimos de la mano amorosa de nuestro Dios y Señor, que toda nuestra correspondencia, así fuera angélica, no sería suficiente a pagar.
38 Tus misericordias, Señor, me agobian; porque no sé cómo pagarte tanto bien como me haces.
39 A la señora le dan las gracias, que estoy muy agradecida y le mando esa estampa que, aunque muy pobre, expresa mi agradecimiento, porque al mirarla se comprenda el grande amor que nos tiene nuestro Señor.
40 Todo lo merezco y en todo veo tu amor para con mi pobre alma; así es que quiero ser muy agradecida. Y como nada soy, no encuentro otra cosa para probarte mi agradecimiento que aceptar todo lo que tú me envíes, así sean los mayores trabajos, penas y contradicciones.
41 Sed muy agradecidas a Dios que tanto nos favorece, y a las personas que son los instrumentos de que Dios se vale y que tanto se interesan por la Institución. Aunque yo no conozco a esa familia de trato, pero les estoy muy agradecida.
42 Estoy muy agradecida a las cariñosas felicitaciones de las Hermanas, pero mucho más a las comuniones y oraciones ofrecidas por mí con tanto fervor. Dios se lo pague a todas, y haga que yo me aproveche de todas las gracias y beneficios que me ha concedido en el transcurso de mi vida, y me conceda también la gracia de hacer siempre y en todo su santísima voluntad.


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