22 may. 2015

Un tesoro en vasija de barro - 01 - Mayo



Un tesoro en vasija de barro

VIRGEN SANTÍSIMA

“Has hallado gracia delante de Dios” (Lc 1,30).

Sor Ángela fue singularísima en la devoción a la Virgen, a la que siempre llamaba nuestra Santísima Madre. No hay escrito ni exhortación en que no vibre entusiasta su amor por ella. A esta devoción dedica un gran número de sus escritos.

Apenas fundada la Compañía renuncia el cargo en sus manos: “María, nuestra Madre, desde hoy será nuestra Maestra, nuestra Superiora y nuestra Hermana Mayor”.


  • 631 - Entre Dios y nosotras, criaturas miserables, está nuestra Santísima Madre, que aunque extraordinaria a los ojos de Dios, pero a los nuestros imitable.
  • 632 - Mucho dolor causó a nuestra Santísima Madre la profecía de Simeón, pero se dejó clavar la espada con que la voluntad de Dios la distinguía y ahora su gloria nos deslumbra. Imitémosla en la conformidad con la voluntad de Dios, lo mismo en lo próspero que en lo adverso.
  • 633 - Las estimulo a que se fijen en las virtudes que a la comunidad le hagan más falta, para que puedan ofrecer esto que agrada mucho más a nuestra Santísima Madre, que las flores naturales y la melodía de los cantos; que todo es muy bueno si va acompañado de un espíritu recto y recogido.
  • 634 - Cuando no sepáis salir de un apuro o cualquier cosa difícil que se os pueda presentar, id a María vuestra madre, con una grande desconfianza de sí mismas, conociendo vuestra nada, inutilidad y falta de aptitud para todo. Y con grande confianza en ella que es sabia y poderosa, con la sabiduría y el poder de su Santísimo Hijo; y que os ama con un amor inmenso, y está deseando probaros su amor.
  • 635 - Mucho tuvo que sufrir nuestra Santísima Madre cuando la voz de su santo esposo la despierta anunciándole la huida a Egipto. Como perfecta obediente, sin hablar se pone en marcha. Ruega por mí, Madre de la Divina Gracia, para que yo tenga la fortaleza suficiente para obedecer con prontitud sin proferir una queja.
  • 636 - Como vamos a entrar en el hermoso mes de las flores, dedicado a nuestra buenísima Madre, debemos darle algo más de lo diario. Pues no hay duda que la dulzura es muy a propósito para obsequiarla, porque la dulzura nace de la mansedumbre, y tanto una como otra nacen de la humildad. Y como ella es la reina de esta virtud, le gusta mucho verla practicada por sus hijas, y por los buenos resultados que da.
  • 637 - Nuestra Santísima Madre sale al encuentro de su Hijo, en la calle de la Amargura. ¡Cuánto sufrió al saber que el Santo por esencia era tratado como un malhechor! Aprendamos a imitación de estos modelos a llevar bien las humillaciones; por ellas seremos exaltados por toda la eternidad.
  • 638 - Esperen con fe y confianza que esta Madre cariñosa nos alcanzará de su Santísimo Hijo todas las gracias que necesitamos para imitarla en las virtudes, muy principalmente en la caridad que tuvo con Dios y con el prójimo.
  • 639 - Para esta empresa de la salvación de las almas acudid a nuestra Santísima Madre, para que ella interceda con su Hijo que todos se conviertan y no mueran sin confesión. Y aunque sea el trabajo mucho, si ella las acompaña no perderán en espíritu. Pero si no obran con pureza de intención, se exponen a trabajar sin fruto.
  • 640 - “¡Sed tengo!”, decía nuestro Señor; y su Santísima Madre lo oye y no puede mitigar aquella sed. ¿Quién puede comprender lo que en esta ocasión sufriría esta bendita Madre? Por eso en la gloria ve que la sed de su Hijo está saciada con las almas santificadas por su santísima pasión.
  • 641 - Deben dedicarse mucho al silencio. Esta virtud es la que se ha puesto de comunidad para imitar a nuestra Santísima Madre, que siempre callaba, y sólo abría sus labios para cumplir con sus deberes, para practicar la caridad y para ayudar con su buen ejemplo a los demás.
  • 642 - Este mes empezaremos a obsequiar a nuestra Santísima Madre ofreciéndole las flores y los cantos acostumbrados. Pero no debemos contentarnos sólo con el culto exterior, sino acompañarlo con algún sacrificio que es el culto interior y el que más agrada a ella y a nuestro Señor. Cada una en particular debe ofrecerle lo que más le cueste, y nada cuesta tanto como su manera de ser. Ahora es la ocasión de sacrificar este ídolo del amor propio sin trabajo, por-que al pensar que le agrada a nuestra Santísima Madre, se hace con tanto gusto que desaparece el sacrificio.
  • 643 - La Santísima Virgen, fiel cumplidora de la voluntad del Altísimo, calla, sufre, se resigna y acepta la maternidad que su Santísimo Hijo le confía en la cruz como prenda de su última voluntad.
  • 644 - Debemos tener mucho amor a la vida oculta, si queremos imitar a nuestra Santísima Madre.
  • 645 - Tened mucha confianza en nuestra Santísima Madre; ponedlo todo en sus manos: que ella sea la maestra, la que dirija, la que enseñe, la que se entienda con los demás para que vean sólo aquello que les pueda edificar, y oculte nuestras miserias para que no se les perjudique. Y si tienen esa confianza en nuestro Señor y en nuestra Santísima Madre, no tener duda que les ayudará para que den mejor ejemplo en adelante.
  • 646 - Cuando nos sentimos en la oración a secas y parece que nuestro Señor no nos oye, imitemos a nuestra Santísima Madre que insiste en lo que ha pedido, porque conocía era voluntad de Dios.
  • 647 - Nombrad a nuestra Santísima Madre Superiora de la casa. Poned en sus manos vuestra propia perfección, la observancia de las Reglas, la paz de la comunidad, el bienestar espiritual y hasta material, las niñas que vengan a la clase y los enfermos que visiten, las personas ricas que sean amables y las raras. Que ella como Superiora alcance de su Hijo el que a todos traten ustedes como deban y con la sola mirada de dar gloria a Dios.
  • 648 - Nuestra Santísima Madre nos en-seña el amor al trabajo, pues trabajaba sin descansar más que el tiempo que dedicaba a la oración, y éste no era mucho porque trabajando oraba para no interrumpirla. Aprendamos esta lección y con su ayuda pongámosla en práctica.
  • 649 - Desde el primer momento de su concepción nuestra Santísima Madre fue enriquecida de todos los dones de naturaleza y gracia. Iluminada su alma con luces divinas ve su nada, lo que Dios ha hecho en ella; esta altura en gracias extraordinarias la hace más y más humilde, bendiciendo al Todopoderoso que tanto la ha elevado. Y su agradecimiento es tan grande, como el conocimiento de su nada, y tan grande como los dones recibidos.
  • 650 - Apliquémonos las enseñanzas de nuestra Santísima Madre: Ella conoció la voluntad de Dios, y la vemos siempre firme repitiendo el ofrecimiento que hizo de sí misma a su Dios. Nada le hizo variar: ni los acontecimientos, ni los contratiempos, ni las humillaciones, ni los dolores del Calvario; siempre firme y contenta haciendo la voluntad de su Padre celestial.
  • 651 - Madre de Cristo, ruega por mí para que me encienda cada día más y más en el celo por la gloria de Dios.
  • 652 - Nuestra Santísima Madre ha cambiado al Hijo divino por el humano. Nunca más acompañada: los apóstoles la rodean, le consultan; pero nunca más sola. Ella no olvida las enseñanzas de su divino Hijo y su voz la tiene siempre en sus oídos; en sus palabras medita, piensa y se alimenta su alma. Y esto es lo que reparte a los que siguen la doctrina de Cristo.
  • 653 - Debemos portarnos como buenas hijas de tan cariñosa Madre imitándola en las virtudes, y poniéndonos en sus manos para que ella nos libre de todo mal y ten-gamos esta firme persuasión: que si algo desagradable nos ocurriera estando en tan buenas manos, es porque nos conviene para mayor santificación.
  • 654 - Nos debemos consolar con hacer a la Santísima Virgen una corona de actos de virtud llevando bien aquellas cosas que más trabajo nos cuestan. Y con esto, al mismo tiempo que coronan los devotos las sienes de nuestra dulce Madre con diamantes y piedras preciosas pero terrenas, nosotras coronarla con flores de virtud de mucho más valor porque son celestiales.

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